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Atletismo

Atletismo

Respirar hondo, concentrarse, controlar los nervios y tratar de tener únicamente en tu cabeza un objetivo: ser más rápido, lanzar más lejos o saltar más alto que tus rivales al mismo tiempo que los ojos de cientos de miles de personas te observan y aclaman desde las gradas de un estadio olímpico.

Hablar de Juegos Olímpicos es hablar, en definitiva, de atletismo. Es su disciplina más famosa, tradicional y característica que se lleva celebrando incluso antes de la primera edición de los Juegos de la Antigüedad. Y es que el atletismo, al igual que ocurre con la natación, es tan antiguo como la propia historia del hombre y su afán por la supervivencia, donde para alimentarse era necesario correr tras la presa y golpearla con un objeto.

El atletismo se divide en cinco modalidades: carreras de velocidad, marcha, lanzamiento, salto y pruebas combinadas. Hay un total de 47 pruebas que dependen de multitud de factores que van desde la distancia por recorrer, la presencia de obstáculos, el sexo, el objeto de lanzamiento o el tipo de salto.

Las carreras de velocidad es la modalidad de atletismo que más pruebas alberga. Las más populares son las carreras de distancia, que pueden ser de 100, 200, 400, 800, 1.500, 5.000 y 10.000 metros; y también están las carreras por relevos de 4×100 y 4×400 metros. La velocidad y la explosividad son más importantes en las pruebas con menor distancia por recorrer; mientras que la resistencia y la estrategia cobran mayor peso en las carreras más largas. En el segundo grupo se encuentran las pruebas con obstáculos: 100 y 110 metros vallas, y 3.000 metros con obstáculos. Y en tercer y último lugar está la maratón.

La marcha olímpica tiene dos modalidades según la distancia a recorrer: 20 kilómetros (categoría masculina y femenina), y 50 kilómetros (sólo masculina). Esta disciplina de atletismo tiene un objetivo claro: caminar lo más rápidamente posible. El límite entre correr y andar está en el contacto con el suelo. Uno de los pies del marchador siempre tiene que estar tocando el asfalto o, de lo contrario, será descalificado.

Los saltos pueden ser de cuatro maneras: altura, longitud, salto triple y salto con pértiga. En el salto de altura el objetivo es superar una barra horizontal llamada listón. El salto de longitud consiste en lograr la máxima distancia posible tras una carrera. El salto triple es igual que el de longitud pero haciendo una secuencia de tres saltos para coger impulso antes de dar el salto definitivo sobre la arena. Y en cuarto y último lugar es para el salto con pértiga, en el cual se dispone de una pértiga de 4 o 5 metros para impulsarse y superar un listón situado a gran altura.

Por otra parte, las pruebas de lanzamiento se dividen en cuatro categorías que se diferencian según el objeto a lanzar: jabalina, peso, disco y martillo. Las cuatro modalidades requieren de una gran pericia técnica para saber propulsar el objeto aprovechando al máximo cada movimiento previo al lanzamiento.

Y por último están las pruebas combinadas: decatlón (masculino) y heptatlón (femenino). Ambas modalidades consisten en superar diez y siete pruebas, respectivamente.

En Podium apostamos fuerte por el atletismo español. Por eso impulsamos a Laura García, Álvaro de Arriba, Diego García, Carlos Mayo y Jorge Ureña, cinco de los mayores talentos deportivos de nuestro país que harán todo lo posible por cumplir el sueño Olímpico de cara a Tokio 2020.

Marta Serrano Azpiazu